Los gases de efecto invernadero son gases que permiten que el calor se retenga en la atmósfera. Estos gases crean un efecto que eleva la temperatura al atrapar el calor del sol.
El cambio climático se refiere a los cambios a largo plazo en las temperaturas y los patrones climáticos. Estos cambios pueden ser naturales, pero desde el siglo XIX, las actividades humanas han sido el principal motor del cambio climático, principalmente debido a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas.
En términos sencillos, el cero neto significa reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel lo más cercano posible a cero, y que las emisiones restantes en la atmósfera sean absorbidas de nuevo, por ejemplo, por los océanos y los bosques.
El sector energético es hoy la fuente de aproximadamente tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero y tiene la clave para evitar los peores efectos del cambio climático. Sustituir las centrales eléctricas que funcionan con carbón, gas y petróleo contaminantes por energía procedente de fuentes renovables, como la eólica o la solar, reducirá significativamente las emisiones de carbono.